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“Si me arrodillo con ustedes, ¿Se irán a casa pacíficamente?”

“Si me arrodillo con ustedes, ¿Se irán a casa pacíficamente?”

En una de las manifestaciones de Los Ángeles se ofrece una gráfica simbólica de una solidaridad sin precedentes de la policía con los manifestantes por todo Estados Unidos

Una panorámica  muy distinta a la mano dura que promueve el presidente Trump

No eran tantos como se esperaba. Una de las tantas protestas que se realizarían en Los Ángeles por la muerte de George Floyd se llevaría a cabo en el famoso Sunset Boulevard. En las redes se hablaba  sobre la supuesta infiltración de las manifestaciones para provocar a la policía.  Finalmente, los pocos cientos de personas que aparecieron en Sunset con carteles de Black Lives Matter tendrían la oportunidad de dar el tono general de las protestas de Estados Unidos.

El comandante de la división oeste de la Policía de Los Ángeles, Cory Palka,  estaba al mando del operativo que vigilaba la concentración. Acompañado por un par de agentes, se metió en medio del grupo y pidió el megáfono. El toque de queda entraría en vigor a las 17:00 horas (5:00pm,) dentro de 20 minutos, informó. “Ya sé, a nosotros también nos cambian las reglas sobre la marcha”, dijo cuando la gente empezó a protestar. Pero esa no era toda la solidaridad que quería mostrar el veterano policía.

 “Vemos sus pancartas, leemos lo que dicen, sabemos que hay problemas, no piensen que hay una gran grieta entre nosotros”, dijo Palka. “Yo soy un hombre normal que intenta hacer lo mejor por su comunidad”. En contraste con el comandante sin casco, a una manzana esperaban unidades de la Guardia Nacional. “No queremos disparar, no queremos hacer daño, no queremos sacar a los cientos de agentes que están disponibles”. Y entonces llegó la frase que vino a definir algo que pareciera estar quedando oculto por las fotos de destrozos y el  belicoso lenguaje del presidente norteamericano Donald Trump quien en su twitter, glorificando la violencia escribió: «Si hay cualquier dificultad asumiremos el control, pero, cuando empiezan los saqueos, empiezan los disparos». En cambio Palka dijo: “Escuchen, si me arrodillo con ustedes, ¿tengo su palabra de que esto será pacífico?” Entonces Palka y los policías que iban con él se arrodillaron junto a los manifestantes. “En los próximos 30 o 40 minutos, si se van pacíficamente a casa por donde llegaron, doy mi palabra de honor de que no se encontraran  con policías”.

Policías de Miami-Dade piden perdón de rodillas ante un grupo de manifestantes

Un país necesitado de símbolos de unidad y con un presidente que se empeña en fomentar el odio y las divisiones,  encuentra estos días esos símbolos entre muchos de sus ciudadanos en uniforme. La brutalidad policial que mató a George Floyd en Minneapolis no solo ha revuelto el estómago al mundo, sino a los propios cuerpos y jefes de policía, que estos días han mostrado una solidaridad nunca vista con las protestas que piden la reforma de sus métodos y el fin del racismo sistémico. Escenas parecidas a la de Sunset Boulevard se vivieron el pasado domingo en Miami-Dade, Florida, en Camden, Nueva Jersey, y en Santa Cruz, California. El lunes, una línea de antidisturbios de Atlanta siguió el mismo ejemplo y escenas parecidas se han visto por todo el país. Pese a los llamados a la desunión y a incrementar la represión de Donald Trump, que califica a los gobernadores, que pasan por alto sus arrebatos, de blandengues y amenaza con sacar al ejército a las calles, afortunadamente de muchos jefes de policía, gobernadores  y alcaldes solo se escucha solidaridad y comprensión ante la indignación ciudadana.

Con notas del Los Angeles Times, Miami Herald y El País de Madrid.

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